martes, 27 de enero de 2015

.Verla bailar.

Si pudiera verla otra vez, sólo una vez más. Ver como se deslizaban sus pies sobre el escenario, cómo esculpía el aire con cada uno de sus movimientos. Si pudiera verla bailar de nuevo, una última vez...

Si pudiera verla otra vez. Dejar que sus suaves movimientos bajo los focos me embriagasen como entonces. Si pudiera notar de nuevo su mirada buscándome entre el público, si pudiera sentir como encontraba la mía y sonreía en su interior, sentir como sentía entonces que cada uno de sus precisos pasos los daba para mí, solo para mí...  A pesar de que había tanta gente importante observándola.

Si pudiera verla otra vez. Oler el perfume de triunfo que se quedaba en el aire cada vez que lo lograba, cada vez que descendía del escenario cada noche entre aplausos y vítores; humilde, dulce, encantadora, fuerte y triunfadora...

Si pudiera verla de nuevo así. Si pudiera solamente recordar ese momento, recordar su momento de máximo esplendor y gravarlo en mi memoria sin que los acontecimientos posteriores interviniesen, sin que la expulsión de su maravilloso mundo sobreviniese...

Si pudiera ver de nuevo esa mirada, si pudiera verla sonreír como entonces, cuando aún le quedaba mucho por conseguir, cuando aún tenía las puertas del mundo abiertas, cuando aún estaba aq... cuando aún estab... cuando aún...

Si pudiera verla otra vez.
Si pudiera verla bailar de nuevo.
Sólo una vez más.
Una última vez.


XX

viernes, 21 de noviembre de 2014

Historias cruzadas.

Se abre esa puerta. Ese momento que llevas esperando desde la última vez que subiste a un tren, ese momento en el que cientos de miradas pasan ante ti, que buscas una mirada con la que cruzarte. Puede que sea un niño de la mano de sus padres, que acaban de llegar a casa después de un fin de semana en la playa; puede que sea un estudiante, que empieza su semana o quizá un hombre, o un peregrino que llega a la estación en busca de nuevos sitios que descubrir. Cientos de historias, juntas en tres o cuatro vagones, a lo sumo seis, cada una por su cuenta, pero todas juntas, y tú, que lo único que buscas es una historia de la que formar parte, crear de dos historias una, y así te pasas el viaje, imaginando lo que puede ser, buscando en cada cara una mirada que se cruce con la tuya, en la que descubrir que esconden sus ojos. Hasta que llegas a tu destino y esperas durante una semana al tren que te lleve de vuelta a casa, junto a otros cientos de historias distintas.

XY

jueves, 20 de noviembre de 2014

.Hola, pequeña.

Hola, pequeña.

Soy yo

¿Te acuerdas de mí?

¿Te acuerdas de ti?

Yo nos recuerdo cada día, ahora con mayor intensidad, porque ya no hay nada claro.

Todo ha muerto, pequeña. Todo lo que un día soñaste y yo luché por conseguir para ti... para mí.


Me han fallado las fuerzas. Mi alma derrotista me puede, esa que tú ni siquiera podías percibir, tan inocente como eras, tan dulce, tan feliz...

Estoy cayendo, pequeña. Me postro de rodillas ante una oscuridad que me acecha, que me rodea y se ríe de mí. Y no me atrevo a mirarla a la cara. No me atrevo a mirarte a la cara. Porque temo tu decepción, porque sé que al saber esto lloras y me golpeas y me gritas que me levante de nuevo, que corra de nuevo, que brille otra vez.


Pero no puedo, pequeña, porque no encuentro porqué. Y sé que ahora mismo tú me susurras miles de motivos al oído, miles de razones para seguir adelante, para ponerme en pie. Y te sonrío, con lágrimas en los ojos, lágrimas que me desgarran las venas y hacen trizas cada partícula de mi ser. Porque todos esos motivos, todas esas razones las he recordado, las he probado, he luchado por ellas y no han aguantado el choque contra un muro de decepciones cada vez más duro, cada vez más alto, cada vez más difícil de sostener.

Y aquí me hallo, postrada ante la vida, con tu espíritu removiéndoseme dentro, con tu alma de luz atormentada... llorándote porque te he fallado, porque te he decepcionado, porque no soy ni la mita de lo que tú deberías haber sido. Aquí me hallo, pidiéndote perdón por lo que voy a hacer...

Hola, pequeña.

Perdóname por desterrarte.

XX

lunes, 17 de noviembre de 2014

.Mírame un poquito así.

A veces, una se encuentra con alguien realmente especial por la vida. A veces, hacia esa persona nace un sentimiento fuerte que lo arrasa todo, que lo llena todo y te renueva las ganas de vivir. Y a veces, solo a veces, una tiene suerte de que ese sentimiento sea correspondido. Esto es para ti, como lo fue el día que te lo di, como quiero que sea para siempre:


Oye, mírame un poquito así. Cómo sólo tú sabes. Con esos ojos dulces que sólo yo puedo ver. Dónde sólo yo puedo descubrir al niño que escondes. Y lo veo sonreír, brillar, vivir...

¿Puedes mirarme así? Con esa sonrisa de medio lado que resopla lo que finjo no entender. Esa a la que respondo ladeando la cabeza, acurrucándome contra el asiento del copiloto, achinando los ojos en una sonrisa que quiere ser tan dulce como siento este momento y un "¿qué?" al que tu respondes apartando la vista, sonriendo de nuevo y un "nada" que sigo intentando descifrar.

¿Puedes mirarme así? Fingiendo que no te has dado cuenta de que tu mano está acariciando la mía y que nos hemos aislado en medio de todo el mundo. Que aquí el ritmo lo van marcando las palabras y el corazón, que no se centra.

Oye, mírame un poquito así. Desde el otro lado del teléfono, a muchos kilómetros de distancia. Cómo si este cielo fuera el mismo y esa estrella la hubiéramos visto los dos.

Justo así.
Buenas noches.

XX



.Breve introducción al caos.

"El pasado no tiene nada nuevo que contarte" es lo que piensas cuando esa persona con la que intentas iniciar una relación te dice que quiere volver con su ex, o que todavía piensa en él (o ella, pero para no repetirme, quedémonos con un él). Ese momento exacto en que se te revuelven las tripas, porque tú te lo temías, llevaba un tiempo comportándose de manera extraña, pero tú intentabas autoconvencerte de que no pasaba nada, que todo seguía igual que cuando te despertabas a su lado, con un beso de buenos días y le llevabas el desayuno a la cama. 

Piensas que se equivoca, "Él" no tiene nada nuevo, al fin y al cabo, si se acabó, por algo sería, ¿no?; pero dale una vuelta de tuerca. Quizá "Él"siempre estuvo ahí, en la sombra. Piensa que tú fuiste un cambio, que no se va a olvidar de ti tan fácilmente, por mucho que diga que no significaste nada, eras todo lo contrario a lo que hubiera tenido hasta ese momento, rompiéndole los esquemas, y por eso quiere volver a la rutina,a SU rutina. Al fin y al cabo, mirar al pasado, volver al pasado, volver con un ex es volver a lo mismo que tenías antes, eso que se había acabado y que te esfuerzas en recuperar, igual que el que le echa agua a un bote de champú vacío.

XY


Hubo un momento exacto, entre las risas y las palabras, en el que se hizo el silencio. Ahí, mi mar rompió con tu tierra... Y fue en ese preciso instante cuando, en esa isla apartada de todo, nos creamos un mundo.

Un mundo en el que tú me mirabas y sonreías, y a mi pregunta risueña de "¿qué pasa?" contestabas con un movimiento de cabeza, un suspiro y tu mano acariciando mi mejilla. Un contacto que me estremecía el alma, me electrificaba desde el corazón hasta la punta de los pies.

Allí no había sombras, no había miedos, no había dudas... Solo calma, paz, tu voz y mi voz y dos latidos que empezaban a crear melodias. ¿Y qué más nos daba a nosotros el caos del mundo exterior? Si en nuestro silencio nuestras almas gritaban de júbilo.

XX