A veces, una se encuentra con alguien realmente especial por la vida. A veces, hacia esa persona nace un sentimiento fuerte que lo arrasa todo, que lo llena todo y te renueva las ganas de vivir. Y a veces, solo a veces, una tiene suerte de que ese sentimiento sea correspondido. Esto es para ti, como lo fue el día que te lo di, como quiero que sea para siempre:
Oye, mírame un poquito así. Cómo sólo tú sabes. Con esos ojos dulces que sólo yo puedo ver. Dónde sólo yo puedo descubrir al niño que escondes. Y lo veo sonreír, brillar, vivir...
¿Puedes mirarme así? Con esa sonrisa de medio lado que resopla lo que finjo no entender. Esa a la que respondo ladeando la cabeza, acurrucándome contra el asiento del copiloto, achinando los ojos en una sonrisa que quiere ser tan dulce como siento este momento y un "¿qué?" al que tu respondes apartando la vista, sonriendo de nuevo y un "nada" que sigo intentando descifrar.
¿Puedes mirarme así? Fingiendo que no te has dado cuenta de que tu mano está acariciando la mía y que nos hemos aislado en medio de todo el mundo. Que aquí el ritmo lo van marcando las palabras y el corazón, que no se centra.
Oye, mírame un poquito así. Desde el otro lado del teléfono, a muchos kilómetros de distancia. Cómo si este cielo fuera el mismo y esa estrella la hubiéramos visto los dos.
Justo así.
Buenas noches.
XX
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